Cuándo y cómo abonar tus plantas de interior sin pasarte
Abonar de más daña a una planta con más frecuencia que no abonar en absoluto. El exceso de sales minerales en la tierra quema las raíces, así que la regla general es abonar menos de lo que parece intuitivo.
Cuándo SÍ abonar
La temporada de crecimiento activo —primavera y verano en la mayoría de climas— es el único momento en que una planta puede aprovechar realmente el abono. Durante estos meses, la mayoría de plantas de interior agradecen un abono líquido diluido cada dos o cuatro riegos.
Cuándo NO abonar
- En otoño e invierno, cuando la mayoría de plantas reducen su crecimiento de forma natural.
- Las primeras semanas después de un trasplante, mientras las raíces se recuperan.
- Si la planta está enferma o con plagas: primero se resuelve el problema, luego se abona.
- Sobre tierra completamente seca: el abono puede quemar raíces si no hay humedad de base.
"Si dudas entre abonar o no abonar, la opción más segura es siempre esperar una semana más."
Cómo elegir el abono
Para la mayoría de plantas de follaje verde, un abono líquido equilibrado, con proporciones similares de nitrógeno, fósforo y potasio, cubre las necesidades básicas. Las plantas con flor se benefician de fórmulas con más fósforo, que favorece la floración.
Diluir siempre más de lo que indica el envase
Muchos fabricantes calculan las dosis para cultivo profesional en exterior, no para una maceta en un salón. Usar la mitad de la dosis recomendada en el envase, con la misma frecuencia, suele dar mejores resultados que seguir la etiqueta al pie de la letra.
Qué hacer si te has pasado abonando
Si detectas señales de exceso, riega abundantemente con agua sin abono, dejando que drene bien, para lavar el exceso de sales acumuladas en la tierra. Repite este riego de lavado dos o tres veces seguidas y espera al menos un mes antes de volver a abonar.