Cómo salvar una planta con raíces podridas, paso a paso
La podredumbre de raíces es la causa de muerte más común en plantas de interior, y también una de las más reversibles si se detecta a tiempo. Actuar en los primeros días marca la diferencia entre salvar la planta y perderla del todo.
Cómo confirmar que son las raíces
Antes de sacar la planta de la maceta, busca estas señales: hojas amarillas y blandas a la vez, tierra que huele a humedad estancada o a huevo podrido, y un tallo que se siente blando en la base. Si reconoces al menos dos de estas tres señales, es momento de revisar las raíces directamente.
Paso 1: saca la planta de la maceta
Con cuidado, inclina la maceta y desliza la planta hacia fuera sujetando la base del tallo. Retira con las manos la tierra suelta alrededor de las raíces para poder verlas con claridad.
Paso 2: lava las raíces
Enjuaga las raíces bajo agua tibia para eliminar toda la tierra. Esto es imprescindible: necesitas ver el color y la textura reales de cada raíz, no adivinarlos a través de la tierra húmeda.
Paso 3: poda todo lo dañado
Con unas tijeras desinfectadas con alcohol, corta cada raíz podrida hasta llegar a tejido sano y firme. No dudes en ser exigente: dejar tejido dañado permite que la podredumbre continúe extendiéndose después del trasplante.
"Es mejor una planta con menos raíces sanas que una con muchas raíces enfermas."
Paso 4: deja secar antes de trasplantar
Deja las raíces al aire durante una o dos horas para que los cortes cicatricen ligeramente. Trasplantar de inmediato sobre tejido recién cortado y húmedo facilita nuevas infecciones.
Paso 5: trasplanta en tierra nueva
Usa siempre sustrato nuevo, nunca el mismo que causó el problema, y una maceta con buen drenaje. Si la maceta anterior no tenía agujeros suficientes, este es el momento de cambiarla también.
Después del trasplante
- Espera unos días antes de regar de nuevo, para dar tiempo a que las raíces cicatricen.
- Coloca la planta en un lugar con luz indirecta, sin exigirle crecimiento mientras se recupera.
- No abones hasta ver brotes nuevos: las raíces dañadas no pueden procesar bien los nutrientes todavía.
Si más de dos tercios del sistema radicular estaban podridos, la recuperación es posible pero más lenta. Ten paciencia: los primeros signos de mejora —hojas nuevas firmes— suelen tardar entre dos y cuatro semanas en aparecer.